El duelo especial

Las emergencias sanitarias ponen en peligro la vida de las personas, cambian la forma de vida, de entender la vida y de afrontar situaciones  y tragedias de una forma muy especial.

En condiciones normales, cuando un familiar enferma o fallece, sus allegados suelen sentir la necesidad de estar junto al paciente y familiares, ayudando, acompañando y apoyando. Además, suelen tener la posibilidad de despedirse de su ser querido. En la pandemia en la que nos encontramos por el COVID-19, esto no es posible, no es posible acudir al hospital a pasar las noches, ni tan siquiera a estar en la misma habitación por el riesgo tan alto de contagio.

En estas circunstancias las personas viven la situación de una forma especial: no ver al paciente, no cogerle de la mano, no ayudarle en su higiene y mantener justo lo contrario de lo que se desea: distancia física. Se trata de una situación ambigua en la que también participan niños y adolescentes. Es importante tenerles en cuenta pues ellos también sienten la pérdida del ser querido.

A continuación se describen las fases del duelo, cuándo finaliza, una serie de recomendaciones para adultos y niños sobre cómo actuar durante estos días difíciles y unos indicadores de cuando considerar acudir al profesional de la salud mental.

Reacciones ante un fallecimiento

El duelo es una respuesta adaptativa y natural del organismo ante la pérdida de un ser querido. Existen una serie de etapas por las que las personas pasamos al sentir una pérdida. No son etapas fijas, ni todo el mundo las experimenta de la misma manera ni durante el mismo tiempo, sino que nos ayuda a entender y a prever lo que siente la persona.

FASE 1. Negación

Es cuando la persona recibe la noticia, siente que no es cierto que su ser querido haya fallecido o esté muy grave en la UCI. La persona se muestra confusa y, en ocasiones, con la sensación de no poder llorar.

FASE 2. Cólera e Ira

La persona se enfada, se pregunta por qué a él/ella. Aparece el enfado, la ira, la rabia hacía sí mismo, los profesionales, las instituciones, etc.

FASE 3. Negociación

Se resiste a aceptar la realidad. La persona puede estar con ansiedad. Se plantea rezar, cree que puede cambiar la situación si su allegado todavía vive.

FASE 4. Tristeza

Aparecen sentimientos de ansiedad, tristeza profunda, falta de control, culpa. Culpa por no haber ayudado lo suficiente, por no haber prestado más atención o por estar vivo y la otra persona no.

FASE 5. Aceptación

La persona está más preparada para aceptar la pérdida, para hablar o tratar los asuntos pendientes. La persona debe organizar de nuevo su vida, ir volviendo a su rutina anterior sin la persona querida.

¿Cuándo finaliza el duelo?

Se considera que el duelo ha finalizado cuando se recuerda se habla de la persona fallecida sin que produzca un dolor intenso.

Circunstancias especiales

En este periodo de COVID-19, hay que tener en cuenta una serie de aspectos que complican el proceso de duelo:

-pueden existir varias pérdidas en una misma familia.

-pérdida de salud si ha sufrido la enfermedad.

-imposibilidad de seguir con la rutina habitual debido al confinamiento.

-no tener contacto físico con familiares para dar/recibir el pésame y apoyo.

-ausencia de rituales de despedida, como un velatorio y funeral. Las provincias que se encuentren en la Fase 1 pueden celebrar funerales de una forma muy limitada.

-otros problemas que aparecen en el mismo tiempo: pérdida de trabajo, no tener ingresos, tensión familiar previa, problemas de pareja, etc.

Recomendaciones para todos

Es muy recomendable hablar con seres queridos, compartir el dolor. Hoy día las videollamadas han sido clave para sobrellevar la crisis.

Seguir rutinas para centrar la atención en otros ámbitos de la vida. Desconectar la mente de vez en cuando es saludable y nos ofrece perspectiva de la situación.

Escribir y dibujar para nosotros mismos y/o para el fallecido. Por ejemplo, una carta de despedida.

Recopilar recuerdos. Recordar historias con fotos, detalles. Por ejemplo, un libro o álbum de fotos. Facilita la despedida y hace hincapié en  lo que la persona ha significado en su vida.

-Seguir realizando actividades gratificantes en la medida de lo posible. Nos ayuda a centrar la atención en el momento presente.

Evitar la comparación. Siempre se ha dicho que “las comparaciones son odiosas”, pues bien dejémoslas a un lado. Cada persona vive y expresa su dolor de forma diferente. No es recomendable decir a los demás cómo o qué deben sentir. Lo que cada persona siente es único.

-Es lógico y natural seguir con la vida sin la persona querida. No significa que vaya a olvidarlo. Permítanse sonreír de nuevo.

Recomendaciones para niños y adolescentes

Quién. Dos personas con un vínculo afectivo bueno y fuerte (madre, padre). Uno comunica la noticia y el otro actúa de moderador.

Cómo. Lenguaje claro sin ambigüedades o expresiones confusas, sin eufemismos del tipo “es como si durmiera”.

Qué.  Los niños, suelen rellenar los huecos de información con su imaginación cuando le faltan datos. Por ello, hay cuestiones que no deben dejar pasar:

-Explicarles que pasos se van a seguir para despedir al familiar.

-Explicarles el suceso desencadenante. Por ejemplo, COVID-19.

-Dejarle llorar si lo necesita, normalizar y hacerle sentir que sus reacciones son aceptadas.

-Dar la oportunidad de hacer preguntas, incluso las incómodas. Éstas últimas reflejan las dudas de los pequeños. Es probable que se planteen si el fallecido siente frio, si respira, si ve…

-Ser sinceros, no hay que dar una respuesta si no la tenemos. Es preferible decir que no lo sabemos y buscar la respuesta.

-Comunicar, hacerle llegar el sentimiento de cuidado y seguridad.

-Es probable que los niños más grandes y adolescentes quieran participar en la despedida. Es recomendable valorar esta posibilidad de que participen de alguna manera.

¿Cómo saber si es necesaria la ayuda de un profesional de la psicología?

Si el malestar emocional, dolor o negación del fallecimiento se mantiene en el tiempo más de 2 o 3 meses.

-Debido a la crisis sanitaria del COVID-19, es muy probable que ciertas emociones se estanquen o la despedida se aplace sin fecha. Por lo que el tiempo del duelo se alargue. Serie conveniente en estos casos buscar ayuda de un profesional de la salud mental.

Ante situaciones que implican un gran dolor, el apoyo familiar y social es muy importante, así como aceptar que durante los primeros días todo será diferente. Tener en cuenta estas recomendaciones ayuda a llevar un duelo más saludable y adaptativo.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: